2. Sobre la actual crisis
¿cuánto tiempo esperaremos para que las cosas vuelvan a la normalidad?

Alfredo:

Otra cuestión que preocupa a los lectores de la CUARTA DIMENSIÓN es la crisis actual… ¿Cuánto tiempo habrá que esperar para que las cosas vuelvan a la normalidad?

EL Escriba:

Quien espere sentado la vuelta a la normalidad que ha marcado los últimos años se verá frustrado.

Los ideales que han forjado imperios, a lo largo de la historia han nacido y se han desarrollado para terminar por morir.

El comunismo igual que el capitalismo son ideales humanos condenados a morir, los últimos años de esplendor capitalista son la antesala de su hundimiento. El desorden causado en todos los planos de la naturaleza, el empobrecimiento de las especies, el derroche, el sobreendeudamiento, la escasez de recursos cada vez mayor y la necesidad de seguir derrochando, hacen imposible una salida en el tiempo. No hay, por tanto, futuro razonable si no renunciamos a lo innecesario y aprendemos a vivir con lo justo y necesario. Sólo así habrá para todos.

Pero no veo a la humanidad dispuesta para esta renuncia necesaria, es muy joven todavía y terminará aprendiendo una gran lección, dolorosa pero muy necesaria para la supervivencia de la especie. Un paso atrás de la humanidad hasta reencontrar nuestro lugar en la Naturaleza.

Endeudarse para el futuro sin conocer lo que nos depara el devenir es la forma más segura de comprometer nuestra libertad y nuestra capacidad de respuesta.

Ser libre implica estar libre de toda dependencia presente y futura. Hipotecando nuestro futuro para disfrutar más en el presente, comprometemos nuestra futura libertad y nuestro libre albedrío.

Se hace necesario recordar a los gobernantes que no estamos para servir a sus ideales, que no son elegidos para dictar leyes y obligarnos a cumplirlas si no son justas, y ninguna ley es justa si enriquece a una parte a costa de empobrecer a otra.

Toda ley impuesta ha de ser justa y necesaria para la mejor convivencia
sin restringir o recortar la libertad de todos y el libre albedrío individual
ni siquiera en nombre de la seguridad,
porque ella, la seguridad,
siempre pide más y más, y resulta que la seguridad total
es un sueño imposible de alcanzar.

Gobernar no es dictar ni ordenar,
sino estar alerta al devenir
para prever, inspirar y fortalecer, a todos por igual.

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